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Seleccionamos las hojas y áreas que cubren la región de trabajo. Los datos de altura conservan su posición, sus unidades y su resolución de origen.
EL MUNDO / MEDITERRÁNEO
Cabos que reconocer, fondos que respetar y distancias que recorrer. El paisaje de 1675 nace de la geografía del Mediterráneo y se reconstruye para habitar su historia.
Descubrir el mundo ↓El ámbito del juego se extiende de Gibraltar a Grecia. Su desarrollo avanza por regiones.
La posición de la costa, las islas, las alturas y los fondos parten de coordenadas y datos geográficos reales. No acercamos dos cabos para que el trayecto resulte más corto: la escala da sentido a las rutas, al tiempo de navegación y a la elección de un refugio.
La base combina modelos digitales del terreno para la tierra y batimetría para el mar. Las plazas, los embarcaderos y los detalles que se recorren a pie requieren construcción y adaptación propias.
El litoral español concentra una parte importante del trabajo actual. El alcance mediterráneo completo sigue en desarrollo; disponer de datos de una región no significa que sus plazas y sus accesos ya sean jugables.

Seleccionamos las hojas y áreas que cubren la región de trabajo. Los datos de altura conservan su posición, sus unidades y su resolución de origen.
Recortamos, alineamos y combinamos las capas. Se corrigen huecos y transiciones para que la orilla no sea una ruptura entre dos superficies.
Los mapas de alturas se convierten en terreno en el motor del juego. Las regiones comparten escala y bordes; sobre ellas se incorporan materiales, vegetación, caminos y construcciones.
La profundidad forma parte del mundo, aunque no siempre pueda verse.
EMODnet aporta la base batimétrica: un modelo del fondo del mar construido a partir de datos de distintas instituciones. Su malla general tiene un paso de 1/16 de minuto de arco, aproximadamente 115 metros, con variación según la dirección y la latitud. Eso describe la forma amplia del fondo; no resuelve por sí solo cada roca de una cala.
Las alturas terrestres y las profundidades se integran en una superficie geográfica común. Cerca de la costa, el fondo participa en la lectura de los bajos y en los sistemas que relacionan el agua con la profundidad y la pendiente.
La batimetría sitúa pendientes, plataformas y zonas profundas. Remuestrearla a una malla más fina no añade sondas nuevas.
Arena, roca, fango y manchas de vegetación submarina se distribuyen mediante profundidad, pendiente y variación visual. Ese revestimiento no es un mapa medido de cada especie del fondo.
Una aproximación exige prestar atención al agua y al relieve. La profundidad da contexto al calado, a los bajos y al oleaje costero; convierte la entrada a puerto en una decisión de navegación.
Un muelle visto a unos pasos y una montaña en el horizonte no necesitan el mismo tratamiento.
Muelles, rampas, rocas y caminos se construyen y ajustan para la proximidad. El modelo geográfico no sustituye una escalera ni un muro de embarcadero.
En áreas con datos finos se trabaja con relieve de 2 metros. El entorno de los accesos necesita conservar playas, taludes y referencias cercanas.
Las capas amplias de 8 metros sirven de base al relieve lejano. En los mosaicos por bioma pueden integrarse en una rejilla de 2 metros, fundiendo los bordes con las zonas finas.
El detalle visual se adapta además con la distancia. Una rejilla de 2 metros obtenida desde un dato de 8 o 30 metros sigue teniendo la información de su fuente: la interpolación suaviza, no inventa mediciones.
IGN / CNIG · modelos digitales de elevaciones ↗ · IGN Francia · RGE ALTI ↗ · Copernicus DEM ↗
| Territorio | Fuente | Resolución de origen | Cobertura y situación |
|---|---|---|---|
| España · península, Baleares, Ceuta y Melilla | IGN / CNIG · MDT02, MDT05 y PNOA-LiDAR ↗ | 2 m / 5 m; nubes LiDAR para trabajos locales | Base de trabajo del litoral español y de las islas; las hojas y coberturas se seleccionan por zona. |
| Francia · golfo de León, Provenza y Córcega | IGN · RGE ALTI y LiDAR HD ↗ | 1 m en los productos finos | Datos finos para el litoral; en Córcega se comprueba además la referencia de alturas propia de la isla. |
| Mónaco | Copernicus GLO-30; contraste con cartografía local ↗ | 30 m en la base general | Se trata como enclave propio. No se da por hecho que la cobertura francesa aporte un MDT fino utilizable para todo el principado. |
| Italia · península, Sicilia, Cerdeña e islas menores | MASE / PST · DTM LiDAR y productos regionales ↗ | 1 m en las hojas PST disponibles; hasta 0,5 m en productos regionales | Cobertura por hojas y vuelos, no una promesa de detalle uniforme. Se revisa cada isla; Pantelleria y Lampedusa no se consideran resueltas por aparecer en un índice. |
| Malta · Malta, Gozo y Comino | Planning Authority · DTM LiDAR ERDF156; base provisional de 30 m ↗ | 1 m catalogado / 30 m provisional | Malta presenta especial dificultad por la indisponibilidad temporal de su aplicación de descarga. |
| Eslovenia | GURS / ARSO · DMR LiDAR ↗ | DMR1 de 1 m; nuevos productos de 0,5 m | Fuente fina localizada. Los nuevos productos y su descarga se verifican antes de incorporarlos al proceso. |
| Croacia · Istria, Dalmacia e islas | DGU · DMR / DMV derivado de LiDAR ↗ | 1 m en el producto LiDAR | El proyecto documenta una muestra de Dubrovnik a 1 m. Se distingue del servicio INSPIRE de 20 m: no son el mismo producto. |
| Bosnia y Herzegovina · litoral de Neum | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m en la base general | Fuente de respaldo seleccionada; un MDT local más fino no está validado en el proceso del proyecto. |
| Montenegro | Geoportal nacional · DMT; Copernicus como respaldo ↗ | 5 m anunciado en el visor / 30 m de respaldo | El geoportal identifica una capa DMT de 5 × 5 m. La disponibilidad del raster de alturas y su integración requieren validación. |
| Albania | ASIG · MDT / LiDAR 2015–2017; Copernicus como respaldo ↗ | Paso de la malla por confirmar / 30 m de respaldo | Hay datos nacionales de terreno y LiDAR publicados. La densidad de puntos del vuelo no se presenta como si fuera el paso del raster. |
| Grecia · costa jónica, Corfú y demás islas del ámbito | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m en la base general | Base del proceso mientras no se incorpore un MDT fino adecuado. No se afirma que Grecia carezca de levantamientos locales o comerciales. |
| Marruecos · litoral del Rif | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m | Base terrestre para la región; el detalle de los accesos se reconstruye y revisa localmente. |
| Argelia · costa y Cabilia | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m | Base terrestre de la costa argelina; las ortofotos ayudan a interpretar, pero no añaden alturas medidas. |
| Túnez · litoral e islas | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m | Base general; playas, bajos e islas pequeñas necesitan atención específica y contraste con la batimetría. |
| Libia · Tripolitania y costa representada | Copernicus GLO-30 ↗ | 30 m | Base general para la costa baja. Los accidentes pequeños y los accesos no quedan resueltos por esta malla. |
| Gibraltar | Copernicus GLO-30 y cartografía del geoportal local ↗ | 30 m de respaldo; MDT fino por validar | El Peñón se identifica como territorio propio. La cartografía y el modelo 3D del geoportal no se confunden con una descarga de MDT ya incorporada. |
| Fondos marinos · todos los territorios | EMODnet Bathymetry ↗ | 1/16′ en la malla general, aprox. 115 m | Fuente batimétrica común; los productos regionales de mayor resolución se valoran donde existen. |
Los nombres actuales permiten localizar los proveedores de datos; no representan las fronteras políticas de 1675. La tabla cubre los territorios costeros de los 14 biomas y los enclaves e islas asociados. España incluye Baleares; Francia, Córcega; Italia, Sicilia y Cerdeña. Tener una fuente localizada no significa que su terreno esté ya integrado o que sus plazas sean jugables.
La fuente también cambia lo que estamos midiendo. Los MDT derivados de LiDAR buscan representar el suelo; Copernicus GLO-30 es un modelo de superficie, que puede incluir vegetación y construcciones. Por eso la preparación y la revisión histórica siguen siendo necesarias, incluso cuando el paso de la malla es pequeño.
Un paisaje visible no implica que cualquier punto de la orilla esté habilitado para desembarcar.
En la versión de desarrollo, líneas de barriles y boyas indican límites y canales de acceso. Los barriles del mar siguen la altura de la superficie; los de tierra señalan el perímetro de las zonas transitables.
La línea guía al navegante y delimita áreas cuyo acceso está restringido en el estado actual del mundo.
Los huecos y las hileras del canal conducen hacia el embarcadero. El sistema controla el cruce de los límites, además de mostrarlos.
Al llegar a un acceso habilitado, el viaje continúa en tierra. El entorno próximo se prepara para caminar, encontrar personajes y reconocer la plaza.
Es una delimitación del espacio de juego en desarrollo; no una reconstrucción de una línea de boyas que cercase todo el Mediterráneo en 1675. Los accesos se ampliarán con el desarrollo de las regiones.
Una isla pequeña puede desaparecer, perder sus entrantes o convertirse en una forma redondeada cuando se representa con un dato demasiado grueso. La preparamos como un enclave propio: contorno georreferenciado, alturas, roca costera y fondo próximo se comprueban juntos.
Se recorta el entorno de la isla con datos finos donde están disponibles. En las islas españolas se han preparado modelos específicos de 2 m; los enclaves que necesitan más detalle se ajustan por separado del mosaico general.
Algunas islas serán fondeables. La profundidad, el calado, el fondo y la exposición al viento y al oleaje guiarán la elección del lugar; una ensenada no será un refugio seguro para cualquier condición.
Algunas ofrecerán zonas de desembarco y recorridos a pie. Su terreno, colisiones y accesos se prepararán para explorar; otras seguirán siendo referencias de navegación o enclaves sin acceso.
Tabarca, las Medes, la isla Grosa, Cabrera o la Dragonera son ejemplos de islas con modelos de relieve preparados en el proyecto. La elección de los fondeaderos y de los lugares explorables se desarrolla enclave por enclave: no todas las islas estarán abiertas por el mero hecho de aparecer en el mapa.
Su ocupación se revisa históricamente. En 1675, la actual Tabarca, conocida entonces como Isla Plana, carecía de una población estable. Sus abrigos servían de refugio a corsarios berberiscos y facilitaban las incursiones contra la costa cercana: una isla despoblada también podía ser un lugar peligroso.
La población amurallada llegó casi un siglo después. Entre 1768 y 1769, la Corona de Carlos III rescató a familias de origen genovés que habían vivido en Tabarka, frente a Túnez, y sufrido cautiverio en el norte de África. Tras alojarse provisionalmente en Alicante, se instalaron en la isla en 1770. Su nuevo hogar recibió el nombre de Nueva Tabarca en recuerdo de su procedencia.
El proyecto, promovido por el conde de Aranda y dirigido por el ingeniero militar Fernando Méndez de Ras, combinó viviendas, instalaciones civiles y defensas. Las murallas y el trazado del núcleo histórico proceden de aquella colonización del último tercio del siglo XVIII: debían dar cobijo a los colonos, protegerlos e impedir que la isla continuara sirviendo de base a piratas y contrabandistas.
Desarrollamos una adaptación de MapNG para preparar e integrar el litoral a escala real.
Partimos de MapNG, un proyecto abierto con licencia MIT, y lo adaptamos a las necesidades de 1675: localizar las hojas de elevación, combinar tierra y fondo marino, generar teselas georreferenciadas y preparar su incorporación al mundo. La herramienta mantiene una rejilla común para que una región continúe donde termina la anterior.
El mapa permite organizar las teselas del litoral y las áreas de mayor detalle. Los lotes conservan su posición y su resolución, sin desplazar la costa al cambiar de tamaño.
Se alinean las fuentes, se rellenan huecos con datos de apoyo y se combina la orilla con la batimetría. Una cola registra el avance y permite reanudar o revisar teselas concretas.
Los mapas de altura se reúnen por región, se armonizan los bordes y se preparan con la escala que necesita el motor. Las herramientas de integración conservan los ajustes del terreno realizados a mano.


Base de 8 m · Teselas de 2 m. Capturas de una vista cartográfica de los planes de la herramienta, sin controles. Cartografía de fondo: © OpenStreetMap contributors.
Antes de exportar, la herramienta automatiza parte de la retirada de diques, pantalanes, rellenos portuarios y otras obras identificadas. Combina el deslinde costero español con información cartográfica de construcciones; en Francia utiliza la delimitación tierra-mar del SHOM y sus categorías de costa natural y artificial. Las alturas afectadas se ajustan tomando como referencia el entorno, en lugar de recortarlo todo a una profundidad fija.
El desarrollo contempla también el apoyo de IA para interpretar imágenes y contrastar límites naturales y artificiales: ayudar a distinguir un cabo de roca de un relleno, o una playa de una dársena. Es una línea de apoyo al análisis; la automatización comprobada se basa en cartografía y reglas geográficas, no en una IA que reconstruya por sí sola la costa de 1675.
Aun así, cada zona requiere una revisión manual posterior. Se comprueban las orillas, el relieve, las transiciones y las obras retiradas, y se contrastan con cartas y planos históricos. Un deslinde actual es un límite administrativo, no una prueba del trazado de la costa en 1675: la reconstrucción necesita criterio histórico y correcciones locales.
Fuentes: deslinde del DPMT · MITECO · Limite terre-mer · SHOM / IGN.
Organizamos el paisaje por biomas, más allá del nombre de cada población.

Un bioma agrupa criterios de paisaje: vegetación, materiales del suelo, rocas, humedad y formas de ocupar el territorio. Dunas y arenales, saladares, matorral seco o costas rocosas necesitan tratamientos distintos; no basta con repetir el mismo árbol alrededor de todas las plazas.
El trabajo por biomas permite unir teselas de relieve en mosaicos coherentes y conservar los ajustes del terreno. Sobre esa base se distribuyen plantas y materiales, y se afinan los lugares de tránsito y los entornos habitados. Las transiciones deben acompañar al viaje en lugar de parecer cortes entre escenarios.
La cota, la pendiente y las zonas ajustadas orientan la transición entre arena, grava, roca y tierra.
Especies, densidad y manchas de crecimiento dan carácter al lugar y dejan espacio a playas y caminos.
Embarcaderos, refugios y construcciones se sitúan atendiendo al uso del terreno y a la investigación histórica.

Esta división organiza la investigación y la producción del paisaje. No son fronteras naturales exactas: cada región contiene playas, roca, humedales y variaciones de vegetación. Tampoco representa 14 regiones ya terminadas. Las fichas resumen el carácter que guía su desarrollo y su función prevista en la navegación.
Relieve. Llanuras litorales, deltas y tramos de costa rocosa.
Paisaje. Pinares, matorral mediterráneo y humedales; una región amplia con variaciones locales.
En la travesía. Alternar horizontes bajos con cabos y buscar los accesos entre barras y desembocaduras.
Relieve. Cabos calizos, playas, dunas y saladares.
Paisaje. Paisajes secos, espartales, lentisco y vegetación adaptada a la sal; documentación de campo específica para esta región.
En la travesía. Reconocer el contraste entre costa baja y acantilados, y aproximarse con atención a los fondos someros.
Relieve. Relieves volcánicos, calas y laderas muy expuestas.
Paisaje. El carácter árido da protagonismo al suelo, la roca y al matorral poco denso.
En la travesía. Los promontorios y las calas ofrecen referencias claras, pero los refugios deben elegirse con el viento.
Relieve. Sierras próximas al mar, valles y pequeñas llanuras costeras.
Paisaje. Contraste entre laderas secas y enclaves más húmedos; mosaicos de matorral, arbolado y cultivos por documentar históricamente.
En la travesía. Leer las sierras como referencias de rumbo y valorar la exposición de cada ensenada.
Relieve. El Rif y la Cabilia articulan una costa de relieves fuertes.
Paisaje. El diseño distingue las laderas arboladas y el matorral de las zonas más secas; no aplica un desierto genérico a todo el norte de África.
En la travesía. Una costa montañosa con cabos visibles y accesos separados por tramos abruptos.
Relieve. Colinas, penínsulas y llanuras abiertas al mar.
Paisaje. Transición entre paisajes mediterráneos más verdes y sectores secos, con humedales y usos agrícolas que requieren contraste local.
En la travesía. Reconocer bahías amplias y costas bajas sin perder de vista sus bajos y la exposición al oleaje.
Relieve. Litoral bajo y llanuras que enlazan con un interior árido.
Paisaje. Vegetación escasa y grandes superficies abiertas; los oasis y cultivos se investigan como enclaves, no como una cubierta continua.
En la travesía. La orientación necesita más que siluetas montañosas: rumbo, distancia y referencias costeras adquieren peso.
Relieve. Acantilados calizos, calas, playas y relieves insulares diversos.
Paisaje. Matorral, pinares y paisajes de cultivo; cada isla conserva sus particularidades.
En la travesía. Las travesías entre islas y la elección de una cala ponen a prueba el rumbo y la lectura del viento.
Relieve. Islas montañosas, costas rocosas y golfos de formas muy distintas.
Paisaje. Matorral denso, arbolado y variaciones con la altura y la exposición; dos islas, no un paisaje intercambiable.
En la travesía. Cabos, pasos y ensenadas permiten reconocer la posición a medida que cambia la silueta de la isla.
Relieve. Costa ligur abrupta y alternancia de llanuras, promontorios y golfos hacia el sur.
Paisaje. El diseño combina áreas boscosas, matorral, humedales y paisajes agrícolas según la región.
En la travesía. Una sucesión de referencias costeras y rutas de cabotaje, con aproximaciones diferentes en cada plaza.
Relieve. Relieves calizos y volcánicos, cabos y amplias bahías.
Paisaje. Paisajes secos, matorral y cultivos; los suelos y relieves volcánicos necesitan un tratamiento propio.
En la travesía. Los estrechos y la exposición de los cabos condicionan la elección de ruta y refugio.
Relieve. Llanuras bajas, deltas, lagunas y playas, con tramos de relieve costero.
Paisaje. Humedales, vegetación ribereña y mosaicos agrícolas, ajustados a la documentación de cada entorno.
En la travesía. En la costa baja importan las sondas y las entradas: ver tierra no basta para saber por dónde acceder.
Relieve. Costa kárstica, montañas próximas al agua, islas y canales.
Paisaje. Matorral y arbolado sobre roca caliza, con diferencias de humedad y exposición entre enclaves.
En la travesía. Los canales y archipiélagos multiplican las opciones de ruta y las referencias para orientarse.
Relieve. Costa recortada, islas, ensenadas y relieves próximos al mar.
Paisaje. La propuesta presta atención al contraste entre laderas verdes, matorral y áreas agrícolas.
En la travesía. Reconocer pasos y refugios entre islas, manteniendo la escala de las travesías.
El mapa regional se contrasta con datos locales y fuentes históricas. Como referencia ambiental actual, EUNIS distingue el matorral predesértico del sureste español; su distribución actual no sustituye la investigación del paisaje de 1675.
Los datos modernos son el punto de partida de una reconstrucción histórica.

Las cartas marinas, mapas, planos de plazas y derroteros ayudan a investigar la costa: qué fortificaciones había, cómo se llegaba al embarcadero y qué referencias reconocían los navegantes.
No trasladamos los puertos actuales a 1675. Se retiran o adaptan obras modernas identificadas —espigones, rellenos y dársenas— y se reconstruyen los accesos históricos con la documentación disponible. Allí donde la fuente no resuelve el perfil de la costa, la intervención sigue siendo una reconstrucción.
La carta histórica y la geografía tienen funciones distintas. El mundo conserva coordenadas reales; una carta antigua puede deformar distancias y posiciones. La correspondencia entre ambas permite usarla sin deformar el terreno para que encaje en su dibujo.
Se contrastan planos, vistas, descripciones y restos conservados. La fecha importa: un plano posterior puede ayudar a interpretar una estructura anterior, pero no prueba que todo lo dibujado existiese en 1675.
La carta de 1735 y el derrotero de Tofiño de 1787 son apoyos cartográficos y descriptivos, no testimonios contemporáneos del año del juego. Se utilizan distinguiendo lo documentado de lo reconstruido.
Explorar cartas y geografía → · Explorar planos y arquitectura →
Las vistas muestran cómo se relacionaban las poblaciones con el mar; los planos permiten estudiar entradas, fondeaderos, defensas y profundidades. Usamos ambas lecturas para investigar cada plaza y preparar su paisaje.

La ciudad, sus defensas y el fondeadero vistos como un conjunto. La relación entre montaña, población y mar ayuda a interpretar la aproximación.

Dos formas de ocupar el litoral: una ciudad junto a una costa abierta y una población asociada a una ensenada. Las vistas se contrastan con planos y descripciones.

Cabos, surgidero y sondas permiten leer el abrigo y la forma de aproximarse. Los nombres y accidentes dibujados se comparan con la geografía real.

Costa baja, salinas y fondeadero. La distribución urbana corresponde a una fecha posterior y no se traslada directamente al año del juego.

La entrada, los relieves y las profundidades describen un puerto protegido. El arsenal, las obras y las fortificaciones requieren una comprobación histórica independiente.

Un promontorio y su entorno costero como referencia para el navegante. El plano reúne relieve, torre, sondas y naturaleza del fondo.
Las vistas del atlas de Texeira son del siglo XVII. El portulano de 1813 es posterior a 1675: ayuda a estudiar el litoral, pero sus construcciones y trazados urbanos se contrastan antes de utilizarlos. Pulsa en cada lámina para ampliarla.
Atlas de Pedro Texeira · ficha bibliográfica · Portulano de 1813 · Cartoteca del IGN, signatura 92-83.
La distancia tiene consecuencias: rumbo, viento, tiempo y decisiones.
Mantener las distancias reales permite reconocer un mundo que continúa más allá del puerto. Una travesía larga no es un salto entre dos decorados: cambia el horizonte, aparecen nuevas referencias y la costa se acerca gradualmente.
El relieve sirve para orientarse, elegir aproximaciones y valorar la distancia que separa al viajero de un refugio o de las patrullas. La geografía enlaza navegación, comercio y encuentros: llegar al destino forma parte de lo que cuesta cada oportunidad.
Una milla náutica equivale a 1.852 metros; un nudo es una milla náutica por hora. Como referencia de escala, 10 millas a 5 nudos constantes representarían dos horas de navegación. El tiempo efectivo del juego dependerá del rumbo, las maniobras, el viento y sus sistemas de tiempo.